Reencontrar a Mariátegui. Entrevista con Tito Flores Galindo

A 77 años del nacimiento de Alberto Flores Galindo, destacado historiador y sociólogo peruano, fundador de la Casa de Estudios del Socialismo SUR, el Archivo Mariátegui recupera una entrevista realizada por Jorge Oshiro en agosto de 1986, publicada póstumamente el 14 de junio de 1990 en el periódico Amauta.

En agosto de 1986, Tito Flotes Galindo se encontraba en Bremen, Alemania Federal, participando en un congreso sobre Mariátegui en esta Europa que, según el propio Amauta, había sido su “mejor aprendizaje”. En esa ocasión tuve varias ocasiones de conversar con él, y grabar uno de estos diálogos que hasta la fecha se encontraba inédito. Hace unas semanas supe de su fallecimiento, lo que fue para mí un duro golpe, como lo fue para muchos que en Alemania, Perú y otras partes del mundo tuvieron la oportunidad de tratar con él. Por eso me he permitido recuperar esta entrevista sobre Mariátegui, el marxismo, el Perú y la vida intelectual que tanto entusiasmaban a Tito. Es un pequeño homenaje a este gran pensador, uno de los más lúcidos, abiertos y consecuentes en esta época de crisis y necesidad de renovación. (Jorge Oshiro).

Vamos a comenzar con algunas referencias personales. Quisiera que contaras un poco de lo que has hecho con relación a Mariátegui y en general como historiador.

AFG: Me voy a referir a mi actividad como historiador y en relación al estudio del pensamiento y la vida de Mariátegui. Las preocupaciones mías sobre la obra de Mariátegui se remonta en realidad a los estudios universitarios y después de terminados éstos a la discusión que comenzó a plantearse en la izquierda peruana al terminar los años 70 acerca de las relaciones existentes entre el marxismo y el problema nacional.

Sobre ese tema escribí algunos artículos que fueron publicados en una revista semanal dirigida a un público obrero y popular llamada Amauta, el mismo nombre que había tenido la revista fundada hace sesenta años por Mariátegui. Estos artículos fueron recibidos bien por algunas personas que veían en ellos un intento de revisar las lecturas convencionales de Mariátegui, y mal por otras que veían afectadas sus concepciones ortodoxas y ya establecidas del marxismo y por lo tanto consideraban que la interpretación propuesta por mi tenía un carácter perturbador.

Después, estos artículos periodísticos, forzosamente breves y hasta apresurados, se convirtieron en dos libros. El primero es un libro sobre el escenario, la época y el período en que vivió Mariátegui. El libro fue escrito en colaboración con otro amigo historiador, Manuel Burga y que se titula Apogeo y crisis de la república aristocrática. Es un libro que pasa revista a las relaciones sociales, a las instituciones, a los grupos, a las clases, y a los conflictos sociales que ocurren en el Perú entre los años 1895 y 1932, en otras palabras es un libro que se hubiera podido titularse El Perú de Mariátegui y de Haya de la Torre porque eso era precisamente su función.

El segundo texto fue un libro titulado La agonía de Mariátegui y que bajo este título que evoca a un libro de Unamuno (Agonía del Cristianismo) que a su vez producía entusiasmo en Mariátegui; lo que se trató de hacer, fue reconstruir las discrepancias entre él, y la Internacional Comunista. Sin omitir por cierto las discrepancias que habían separado a Mariátegui de Haya de la Torre, y a Mariátegui de algunos intelectuales oligárquicos.

J.O.: ¿Están influidas tus consideraciones sobre las discrepancias entre Mariátegui y la Internacional Comunista por Aricó?

AFG: Bueno, el encuentro con el pensamiento de Mariátegui, es anterior a estos libros que he mencionado y a estos textos. Esto no niega que encontrara múltiples coincidencia con Aricó y en otras cosas las reflexiones de Aricó me ayudaron a entender aspectos pocos conocidos de la obra de Mariátegui.

Pero aunque existan coincidencias entre las cosas que había escrito antes y las cosas que había leído de Aricó, no puedo pasar por alto las discrepancias que existen. Por ejemplo, me parece que Aricó busca atenuar las diferencias que hay entre Mariátegui y Haya de la Torre. O por ejemplo me parece que Aricó no otorga un suficiente peso al papel de la violencia en las concepciones de Mariátegui, sobre el partido, sobre la transformación social y finalmente la discrepancia de fondo que podría añadir es que a mi entender a Aricó no le interesa tanto Mariátegui, cuanto utiliza a Mariátegui, para a través de él proponer algunas ideas sobre el socialismo en América Latina. En esencia Aricó hace lo mismo que han hecho otros, llámense trotzkistas, maoístas, gramscianos con Mariátegui: construir un Mariátegui trotzkista, un Mariátegui maoísta, un Mariátegui gramsciano. Aricó construye un Mariátegui de acuerdo con su propia concepción del socialismo y emplea como los otros a Mariátegui como si fuese él una especie de megáfono y una cosa que criticaba en todo momento a lo largo de todo el libro es ese afán de utilizar a Mariátegui.

Con Mariátegui se dan dos cosas: o bien es un ícono que hay que tomarlo como pauta para la acción, o de lo contrario se busca a través de él otro tipo de idea. Me parece que las dos cosas son negativas, son criticables.

J.O.: En la introducción a tu libro sobre La agonía de Mariátegui haces mención a Roberto Paris.

AFG: Con él creo que hay parentescos mayores, es más: digo en ese libro que el investigador sobre Mariátegui que más influencia ha tenido en la elaboración de ese texto es Robert Paris. Me parece que fue el primero, antes que cualquier otro, que descubrió esto que él llamó el «sorelismo ambiguo de Mariátegui» y que también descubrió conexiones entre la reflexión de Mariátegui y los problemas planteados por los populistas rusos. Me parece que hay un libro magistral sobre Mariátegui, a pesar de las deficiencias y errores de la edición de Pasado y Presente que es el libro de Robert Paris sobre el tema. Me parece que es un libro de aparición relativamente tardía y antes, si no me equivoco, en el año 68 se publicó el extenso y fundamental prólogo de R. París a la edición italiana de los 7 Ensayos, que me parece que es el texto más importante que se ha escrito sobre el pensamiento de Mariátegui y lo sigue siendo.

Dos cosas: primero que conocí a Mariátegui antes de conocer el marxismo. Segundo que estando introducido en el marxismo, me aproximé a una corriente política del Perú que por afirmar el carácter, predominantemente capitalista de la sociedad peruana era muy crítica de las tesis económicas de Mariátegui. 

José Carlos Mariátegui con Pedro López Aliaga con ocasión de la exposición italiana

J.O.: Esta interpretación, llamémosla ortodoxa del pensamiento de Mariátegui, viene ya desde muy lejos, y me da la impresión que precisamente una persona que viene desde fuera tendría la libertad para otra interpretación.

A.F.G: Concuerdo contigo. Porque me parece que en el Perú, todavía hoy, antes era aún más evidente, la presencia de Mariátegui tiene una dimensión aplastante que hasta en alguna medida impide pensar la realidad peruana, que reduce la lectura de la realidad peruana a un conjunto de citas de Mariátegui y si limita las posibilidades de pensar sobre el Perú, limita aún más las posibilidades de pensar sobre el propio Mariátegui. Entonces Mariátegui había sido convertido en una especie de ícono, de ídolo, de referencia obligatoria, de repositorios de citas y había perdido todas las posibilidades creadoras. Para enfrentarlo había que tomar distancia.

Es probable que lo que me ayudó a tomar algunas distancias con relación a Mariátegui fue la metodología histórica y el hecho de que antes de haberme ocupado del personaje haber dado una vuelta por el escenario por el que el personaje estaba metido, lo que terminó ayudando a producir un cierto efecto de distanciamiento con el personaje y evitar peligrosas identificaciones o en todo caso, gracias a la historia, relativizarlo pensar que fue una persona que nació y murió y que vivió entre determinadas fechas, determinadas circunstancias y en un país que inevitablemente ya no es el nuestro, que ha cambiado mucho, y que por lo tanto, bueno, más de 50 años entre su muerte y nosotros son suficientes como para poder pensarlo como un personaje más de la historia y evitar estos cultos a la personalidad que se han dado a posteriori con Mariátegui.

J.O.: Tu libro La agonía de Mariátegui tiene el mérito de abrir una breche en Ia nueva interpretación del pensamiento de Mariátegui y que esto ha dado libertad a la fantasía, fantasía en el buen sentido del término.

A.F.G: Me parece que es cierto lo que dices, porque aún cuando yo pienso que el texto más importante que se ha escrito sobre Mariátegui es el prólogo de R. Paris. Mencionado arriba, ese texto no se conoció en el Perú. Hay otro texto también muy importante que yo desgraciadamente cité muy poco en el momento de redactar el libro porque no tenía el ejemplar, lo había leído antes, pero no contaba con todos los apuntes pero en el momento de los agradecimientos lo mencionab. Es el libro de Chavarría, (Jesús Chavarria: José Carlos Mariátegui and the rise of modern Peru 1890— 1930. University of New Mexico Press. Alburquerque, 1979. Este libro espera todavía una traducción al castellano, J O.) que me parece un libro igualmente importante. Con lo que añadimos otro extranjero que quizás no llegó vía Gramsci, sino vía preocupación del problema nacional, siendo el chicano, a Mariátegui.

Pero creo que el texto que tuvo influencia en el Perú fue el mío, y esta influencia que tú llamas como un abrir brechas, horizontes a la imaginación creadora para entender a Mariátegui y a la fantasía en el buen sentido del término, creo que esto fue posible gracias a que el libro fue criticado. Eso debe agradecérselo en todo caso a los críticos del libro. Si el libro no hubiera sido criticado como fue, a veces de manera terriblemente ácida, nada de esto hubiera sucedido. El libro fue criticado y sigue siendo criticado por casi la totalidad de quienes han escrito sobre Mariátegui en el Perú, que más que estudiosos de Mariátegui, para utilizar un término de Guillermo Rochabrún, un sociólogo de la Universidad Católica, podríamos calificarlos de «mariaterólogos» o «mariaterología» o el culto o la devoción por los escritos, hasta llegar a una «mariaterolatría», una adoración a Mariátegui, pues mariaterólogos son adoradores de Mariátegui.

Flores Galindo Alberto, . 1980. La agonía de Mariátegui. Lima: Desco.
Flores Galindo Alberto, . 1980. La agonía de Mariátegui. Lima: Desco.
Chavarría Jesús, . 1979. José Carlos Mariátegui and the rise of modern Peru 1890-1930. Alburqueque: University of New Mexico Press.

J.O.: Quisiera hacer un paréntesis: ¿Cómo es que tú personalmente llegaste a Mariátegui, fue a través del estudio de la historia o hay una experiencia personal que te hace interesar por este personaje? ¿O es necesario en un momento determinado en el quehacer con la historia de ver o discutir este tema?

A.F.G: Bueno Mariátegui es una lectura muy frecuente en el Perú. Lo que yo recuerdo es que el primer texto que leí de Mariátegui fueron los 7 Ensayos, el problema del indio en particular y que fue leído cuando estaba en el colegio. Después emprendí la lectura de casi todas sus obras publicadas estando en la universidad. Eso ha debido ser el año 68 y 69. Después del año 69 estando como estudiante de historia y siendo jefe de prácticas, el primer escalón, digamos, de la carrera universitaria en esa época, organicé un grupo de estudiantes que recién ingresaban a la universidad para discutir las obras de Mariátegui y recuerdo de esa época una lectura muy detenida de Defensa del marxismo y del Alma matinal por ejemplo. Sospecho que la imagen o la concepción sobre las clases sociales que tenía en esos momentos de redactar ese trabajo sobre los mineros de la Cerro de Pasco —ese trabajo fue redactado a fines de 1971 y principio del 72 estaba totalmente influido por la idea que Mariátegui trasmite sobre las clases sociales.

¿Por qué me interesó tanto este personaje? Es muy difícil en el Perú interesarse por el marxismo y no haber leído a Mariátegui, es inevitable. En general, los lectores de Mariátegui trascienden el universo del marxismo en el Perú. No hay autor en el campo del ensayo más leído que Mariátegui. No hay autor en las ciencias sociales más leído que Mariátegui, no hay crítico literario, crítico de la cultura en el Perú más leído que Mariátegui. Entonces es imposible no tropezarse en algún momento, en alguna manera con la figura de Mariátegui en el Perú.

J.O.: Lo cual ofrece, si te he entendido bien, un aspecto contradictorio. Por un lado la presencia de Mariátegui es enorme, como tú lo afirmas pero por otro lado uno no se encuentra directamente con Mariátegui, sino con una interpretación sobre él, con la "mariategolotría" que es un impedimento para la comprensión del Amauta.

A.F.G: Bueno, allí tuve, quizás una pequeña ventaja. Dos cosas: primero que conocí a Mariátegui antes de conocer el marxismo. Segundo que estando introducido en el marxismo, me aproximé a una corriente política del Perú que por afirmar el carácter, predominantemente capitalista de la sociedad peruana era muy crítica de las tesis económicas de Mariátegui. Entonces por esos dos caminos, leyendo a Mariátegui pude mantener una cierta distancia frente a este personaje y sus textos.

J.O.: Hay, para la comprensión de la actualidad de Mariátegui en el Perú etapas diferentes que son necesarias distinguir. Entre el 24 y el treinta hay una actualidad clara de por su acción directa. Luego entre los 30 y 60 hay un largo silencio. Luego un renacimiento. Y desde allí se comienza a debatir su pensamiento. Para ti, ¿por qué ese silencio tan grande y luego por qué vuelve a renacer esta figura histórica tan importante?

A.F.G: Se produjo esa separación por el nuevo tipo de relación que se plantea entre intelectuales y el movimiento popular. Y ese nuevo tipo de relación lo plantea Ravines, los cuadros del Partido Comunista de los años 30 y la propia Internacional Comunista. Entonces creo que allí se deben encontrar explicaciones del olvido y la abstracción de Mariátegui. La derecha no quería saber nada del pensamiento de izquierda, por otro lado estaba muy presente la polémica entre Mariátegui y Haya de la Torre. Y los comunistas que hubieran podido conservar el recuerdo y la lectura frecuente de sus obras decidieron combatir sus pensamientos, criticarlo, arremeter contra él. Y hablaban de «mariateguismo» y «Amautismo» como si fueran palabras negativas.

En los años 60 esto va variar, va comenzar a cambiar en la medida del cual el Partido Comunista en el Perú va a poner en cuestionamiento las concepciones que se había tenido antes y en la medida en que comienzan a aparecer disidencias del Partido Comunista que tratan de edificar con dogmatismo y toda una serie de deficiencias una imagen del Perú distinta, construida a partir de los instrumentos que proporcionaban esta misma imagen de la realidad peruana. Además estas corrientes quieren buscar el movimiento campesino y van a encontrar que Mariátegui habla del movimiento campesino. Claro está harán una lectura excesivmente literaria de Mariátegui, y en algunas veces o en muchas abusarán de esto y terminarán imaginando un Mariátegui marxista-leninista-estalinista y hasta maoísta pero de todas maneras será algo que también tendrá una dimensión positiva.

J.O.: ¿Hay en este renacimiento de Mariátegui una ruptura con lo anterior?

A.F.G: Creo que la lectura de Mariátegui de esos años que estamos hablando de fines de los años 60 y principio de los 70 no llegó a superar el dogmatismo, fue una lectura tan dogmática como el que se hacía de Lenin o de Mao.

J.O.: Es a partir de los 70 que va a aparecer una lectura diferente tanto en dimensión nacional como en el internacional.

A.F.G:  En esa época comienza a aparecer una lectura más crítica de Mariátegui, pero creo que por allí hay mucho que trabajar. Todavía predomina la lectura acrítica, la lectura dogmática, la lectura de santoral y de hagiografía.

Más alla de los 7 ensayos

¿Cuál es la presencia de Mariátegui, en la historia como ciencia en el Perú?

— Bueno, por los problemas que él ha planteado. Creo que es importante reparar que la concepción que del Perú tiene Mariátegui y que puede verse en los 7 Ensayos la economía era importante, por allí empieza, pero la mayor cantidad de paginas están dedicadas a problemas sociales, ideológicos o culturales, como son los problemas de las regiones, del catolicismo en el Perú, de la evolución literaria y de la educación nacional. Entonces me parece que Mariátegui, es una invitación de pensar el Perú en término de una totalidad y a considerar el papel que juegan en todo esto los fenómenos sociales e ideológicos y no menospreciarlos de una forma barata, considerándolo como fenómenos puramente superestructurales. Pero creo que una lectura fructífera de Mariátegui consiste en ir más allá de lo que él planteó.

Y entonces considerar que hay una serie de temas omitidos en los 7 Ensayos que tienen relevancia para entender la sociedad peruana como han venido apareciendo ahora. Por ejemplo los temas relacionados con la vida cotidiana la sexualidad y la familia no aparecen en los 7 Ensayos y son indudablemente temas importantes. Hay otros temas que apareciendo, luego no han sido retomados con la necesaria importancia, por ejemplo todo lo que se refiere al factor religioso, tan importante en Mariátegui, sin embargo los historiadores y los científicos sociales no le han dado la importancia que en su momento le otorgó Mariátegui.

Tú te has referido al control de los textos escolares por la derecha. Esto es naturalmente importante dentro del proceso ideológico que se desarrolla en el país. Pero, ¿hay otros niveles de control?

—Sí, por ejemplo, al nivel de las mismas instituciones universitarias, pero el control que antes se ejercían sobre las instituciones escolares esto se ha perdido bastante por obra e influencia de Mariátegui, en gran parte las cosas que se enseñan en los colegios, versión simplificada, distorsionada, pero versión al fin de Mariátegui. Pero el control se hace a través de algunas instituciones, que lo ejercen a través de los medios de comunicación y por lo tanto de la versión de la historia que ellos transmiten a través de la radio, televisión, periódicos.

Gonzalo Portocarrero me decía algo que me parece interesante. En una encuesta entre los alumnos de secundaria, Mariátegui ocupa entre los ensayistas peruanos un puesto preponderante. Esto parece reflejar todo un proceso cultural nuevo en el Perú.

— La influencia hoy de Mariátegui en los colegios es muy grande, sobre todo en el colegio donde yo estudié, es casi un manual de texto escolar, se lee mucho, hay mucho interés por él. Han sido los profesores los que lo han introducido. Esto tiene que ver con la radicalización de los profesores en el Perú, que a su vez responde a su incremento en número, el deterioro de sus remuneraciones y su condición un poco ambigua y muchas veces cercana a los sectores populares de parte de los maestros.

Tú diriges un movimiento (que edita la revista «Márgenes» encuentro y debate. Casa del socialismo, Sur. El primer numero apareció en marzo de 1987) que agrupa no solamente intelecturales de izquierda sino también artistas.

— También hay que añadir a los científicos, químicos, físicos, etc. Pero hay que hacer también la precisión que yo no lo dirijo, sino que es una dirección colegiada la que tenemos, tipos formados por críticos de arte, un arquitecto, un historiador de la economía y de la sociedad, yo que me intereso principalmente por la historia mental—cultural, después un filósofo, una politóloga y un crítico literario, eso son los que formamos parte del equipo, y más tarde es posible que se incorpore, en el futuro, un economista.

La referencia a la polivalencia de los integrantes seguramente tiene un punto de contacto con M. pues su obra se caracteriza por su interés pluridimensional.

— Todos los que formamos parte de ese equipo, indudablemente estamos todos muy influidos por Mariátegui sin querer ser adoradores de ídolos, de ir en peregrinación a la tumba de Mariátegui, poner flores a su monumento. Nunca hemos hecho eso, pero somos influidos por él.

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