Semblanza

José Carlos Mariátegui

 

 

 

José Carlos Mariátegui es considerado uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX en América Latina, cuya importancia se acentúa y evoluciona con el tiempo. Durante los veinte años de su breve periodo de vida intelectual, definió su carácter distintivo como pensador y creador de un corpus de trabajo original y fundamental que reflexiona sobre la realidad peruana desde una perspectiva global.

José Carlos Mariátegui experimentó una infancia llena de dificultades. Debido a una enfermedad crónica fue privado de una educación formal, tanto en la escuela como en la universidad. Sin embargo, un estimulante entono durante sus primeros años lo convirtió en autodidacta, transformando su falta de estudios en una ventaja. Desarrolló una capacidad de autoaprendizaje que lo convirtió en un voraz lector de todo lo que tenía a la mano, contribuyéndole a madurar rápidamente de una “infancia efímera” a una “adolescencia prematura”, como él mismo diría.

Su trabajo en el periódico “La Prensa” se inició con modestas prácticas, empezando como mensajero, para luego convertirse en asistente de linotipista y después en corrector de textos, abriéndose camino a la sala de noticias y convirtiéndose en un aclamado y respetado columnista antes de cumplir los veinte años. Su escritura como periodista pasó por temas literarios, artísticos, sociales y políticos, lo que le permitió una interpretación de la realidad social ampliamente madura. Tal exhaustivo ejercicio periodístico también le permitió tener un profundo conocimiento de la práctica editorial y periodística, que luego aplicó para sus propios esfuerzos, como la revista “Nuestra Época” (1918) y el periódico “La Razón” (1919). Al ser una figura incómoda para el gobierno de Augusto B. Leguía, en 1919 se vio obligado a viajar a Europa como agente de propaganda al gobierno peruano en Italia, una sutil forma de deportación. Primero vivió en Italia y luego en Alemania, donde se sumergió en el estudio sistemático del marxismo al tiempo que comprendía la dinámica de las empresas editoriales-intelectuales fructíferas, como L’ordine Nuovo de Gramsci, La Rivoluzione liberale de Gobetti o Clarte de Barbusse. Su tiempo en Europa también lo ayudó a desarrollar un estilo literario característico para comunicar sus ideas, menos retórico que durante su juventud, pero con una prosa elegante y distintiva.

Mariátegui regresó a Perú en 1923 con la idea de fundar un periódico. Aunque este proyecto no se materializó, unos meses más tarde, en octubre, asumió la dirección interina de la revista “Claridad” y en noviembre comenzó a anunciar lo que luego se convertiría en “Amauta”, una de las revistas más importantes de América Latina (1926-1930). “Amauta” dio cuenta del trabajo de la joven intelectualidad peruana y latinoamericana en literatura, ciencias sociales y arte, así como de una red de colaboradores internacionales.

La faceta de José Carlos Mariátegui como emprendedor cultural está relativamente inexplorada. Estas actividades resumieron su práctica editorial, a través de la publicación de libros y revistas que canalizó en varias direcciones, buscando complementarlas con proyectos culturales, educativos y políticos que pudieran promover una verdadera transformación social, ideológica y cultural en el Perú. Fundamental para este objetivo fue el establecimiento y articulación de una red a lo largo de todo el país, incluso en pequeñas localidades, que formaron un amplio “tejido capilar” de colaboradores y distribuidores que le permitieron comprender la verdadera realidad nacional directamente de sus actores: intelectuales, educadores, trabajadores, entre otros. Por lo tanto, el trabajo de Mariátegui cubrió todos los aspectos que comprenden el trabajo editorial, desde la acción escrita hasta su impresión y circulación. Para Mariátegui, la autonomía intelectual requería el desarrollo de una infraestructura integral editorial y de producción. Junto con su hermano Julio César fundó la Editorial Minerva en 1925, dedicada a la publicación y venta de libros, además adquirió una imprenta que le permitió llevar a cabo sus esfuerzos editoriales con pocas restricciones.

El marxismo para Mariátegui fue una herramienta para el análisis de la realidad peruana que le permitió mantener su autonomía intelectual. Sin pretender la ortodoxia, recurre de manera abierta a los escritos de Marx, Engels y Sorel, lejos de la rigidez dogmática que seguía en ese momento la mayoría de la izquierda en América Latina. Una perspectiva tan abierta sobre el socialismo establecía un enfoque de abajo hacia arriba: un socialismo que proviene de grupos sociales organizados, o, como lo expresó Gramsci, “un socialismo sobre el capital“. Los puntos de vista de Mariátegui sobre el marxismo reflejan una práctica activa que se relaciona con la teoría a través de todos sus esfuerzos: como escritor, como filósofo político, como activista social y como empresario cultural. Mariátegui fue uno de los primeros intelectuales en producir una crítica postcolonial que sigue siendo válida hasta el día de hoy, cuestionando las diferentes formas existentes de dominio moderno y cómo su sistema gobierna la vida de las personas. Esta crítica es particularmente relevante en la actualidad, ya que aún existe una lucha persistente de dominación global, especialmente entre las nuevas potencias mundiales marcadamente abusivas y explotadoras en su capacidad, independientemente de su línea ideológica, pero a través de nuevos tipos de colonización manifestados no solo en términos de usurpación geográfica sino por medio de la nueva información global y el capital consumista.

Durante su vida solo publicó dos libros, principalmente elaborados a partir de la selección de sus artículos aparecidos en revistas locales en ese momento. La Escena Contemporánea se publicó en 1925 y brindó una perspectiva global de su experiencia europea al llevar a cabo análisis cuidadosos de los principales actores mundiales y eventos históricos en ese momento. 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana se considera la contribución más importante al estudio social de la realidad peruana hasta el día de hoy, y presenta una forma original de aplicar y pensar el método marxista desde una perspectiva local. Durante este tiempo prolífico, fundó también el Partido Socialista y la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP).

Por tanto, Mariátegui puede ser considerado como un hombre de panorama, no solo porque fue activador, analista e intérprete de la realidad local y mundial, sino también porque entendió cuán interrelacionadas están la autonomía y la producción intelectual, y cuán importante es generar una vasta red de colaboradores. Esto sucedió en el corazón de su vida pública, en un momento de fertilidad intelectual, pocos meses antes de su previsto traslado a Buenos Aires, cansado de las adversas condiciones de trabajo bajo el gobierno de Leguía, evidenciando al mismo tiempo que podía contribuir al pensamiento no solo en su propio país sino también internacionalmente.

Sin embargo, como ha sido el caso de otros intelectuales jóvenes como Gramsci o Gobetti, la vida de Mariategui cesó el 16 de abril de 1930, pocos meses antes de cumplir los treinta y seis años, sucumbiendo a una prevalente enfermedad crónica. Varios artículos que dejó como proyectos editoriales fueron publicaron después de su muerte como antologías y los libros sobre él suman más de seiscientos, en más de veinte idiomas.

Mariátegui era un hombre excepcional. Tal vez debamos verlo no sólo a través de sus célebres proyectos a lo largo de su corta vida, sino más significativamente como un hombre brillante que tuvo una fuerza intelectual y una impronta dinámica para guiar una nueva época en la evolución ideológica de Perú y América Latina, convirtiéndose en un hito en la historia de las ideas del siglo XX.

 

Autores: José-Carlos Mariátegui Ezeta[1] y Javier Mariátegui Chiappe (In Memoriam)[2]

Traducción: Reina Jara

[1] Director del Archivo José Carlos Mariátegui.

[2] Javier Mariátegui Chiappe (1928-2008) fue un intelectual y psiquiatra peruano y el menor de los hijos de José Carlos Mariátegui.